martes, 13 de enero de 2026

Segundo intento




Pues vamos a ver si ahora sí es chicle y pega.

Estoy revisando mi blog, teniéndolo rondando en la cabeza y diciéndome: esto debería compartirlo, aunque sea solo por dejar huella en el mundo virtual. Pero nada… los tiempos me comen. Y cuando revisé la fecha de mi última publicación, lo único que pensé fue: ¡imposible que tuvieras tiempo!


Al ver la cronología y las estadísticas de mis posts, confirmé que mi producción para escribir fue lenta… o de plano inexistente. Y es que, siendo honesta, escribir no es mi fuerte. Me cuesta, y además la cantinfleada se me da natural. Pero bueno, ¿qué pasó entre 2018 y 2022, que fue cuando hice algunos tímidos asomos por este espacio? Pues pasaron bastantes cosas.

Entre las más relevantes está que decidí darme otra oportunidad en pareja. Ella es de Chihuahua y 20 años menor que yo… ok, no me juzguen, ella me convenció jajajajaja.

Después, mientras nos acoplábamos y aprendíamos a vivir juntas, llegó a mi vida mi primera mascota: Gino. De él les hablaré en otra ocasión. Y luego pasó algo que nos cambió la vida a muchxs. En 2019, cuando ya nos preparábamos para salir de vacaciones de Semana Santa, comenzó a hablarse de un virus que tenía en alerta al mundo: el COVID-19. Algunos compañeros decían que seguro, regresando de vacaciones, nadie se acordaría de eso… pero ¡zaz!

Mi hermano ya me había dado las primeras indicaciones: llenar la despensa, evitar en lo posible salir de casa, usar cubrebocas. Por cierto, al principio lxs vecinxs del edificio nos veían como bichos raros, porque fuimos de las primeras en salir siempre con cubrebocas del departamento.

Creo que esa época fue todo un reto, no solo por el cuidado para no contagiarnos, sino por enfrentar muchos temas emocionales pendientes que nos esperaban en casa. Pero eso ya se los platicaré en otra ocasión.

Por ahora hasta aquí lo dejo. Serán escritos breves, solo para tener un espacio donde practicar algo que, como dije al inicio, se me dificulta: la escritura.

Según mi registro en Blogger, tengo cero seguidores, así que seguramente por un buen tiempo le estaré hablando al aire.

Cuídense y que tengan un excelente día.

Amadis Cello

miércoles, 1 de junio de 2022

Como han pasado los años


 Era un 15 de enero de 2008 cuando por una extraña razón me dió por darme de alta en un blogspot, sólo por el puro placer de conocer como funcionaba, escribiendo sin rumbo fijo ni dirección, navego y cruzo los ríos y mares... ah no, eso ya es canción.

En fin, realmente no tenía claro que quería escribir, simplemente era curiosidad, empece tonteando aquí y alla, tan es así que sólo subí un vídeo de algo que me gusto escuchar y que a la fecha es de mis gustos culposos, tan así el no saber que escribir, como ahora mismo pasa, de hecho me anime a poner estas pocas líneas porque ya tiene un rato que ando con la tentación de escribir algo, narrarles, con todo y mi mala redacción, que ha pasado todo este tiempo, porque... de que han pasado cosas, claro que han pasado y no se diga estos dos últmos años que a todos nos ha cambiado la perspectiva de lo que es vivir, bueno, que pensandolo bien, en lo personal desde el momento mismo que tome varias decisiones que de una forma u otra cambiaron esa zona de confort que da la rutina.

En fin, ya me dare tiempo para seguri contando a este espacio donde nunca se sabe quien puede estar leyendo estas líneas, me despido porque ya me quedó solita en la chamba.

Cuidense, y por aquí nos seguimos viendo...


Amadis Cello

sábado, 1 de agosto de 2020

Una Tecnobiografía

A varios años luz de que ya no escribía en este espacio, quiero creer que esta vez contar con el tiempo tiempo suficiente para escribir, ya que había esta saturada de actividades, entre el trabajo y la maestría apenas y daba tiempo para respirar.

Ahora con este bicho que nos cayó sin previo aviso, he tenido tiempo para ponerme a escribir la tesis, pero además para tomar cursos de actualización, el último se llamó #TallerEnLínea: "De la automatización al descubrimiento: tecnologías de información en la biblioteca académica", fueron 3 sesiones y en la última nos pidieron una tecnobiografía, se las comparto, y espero se den una vuelta a los videos del taller, se nos vienen unos fuertes retos, una cosa si es segura, tenemos que estar listos para resolver las necesidades de información de estos tiempos, en la medida de nuestras posibilidades, claro esta.


Bueno, pues comienzo con mi tecnobiografía:

Yo soy de la Generación X, así que me ha tocado vivir tanto la era analógica a la digital, mi primer encuentro que tenga memoria fue en mi época de estudiante de la licenciatura, en la clase, de la cual no recuerdo ahora su nombre, pero era referente a las computadoras en el ámbito bibliotecológico, ya estaba por arrancarse LIBRUNAM, y nosotros teníamos que ir a otra dependencia a trabajar con nuestros diskette programas que funcionaban para “organizar” un acervo.

Trabajar ya en una computadora fue en mi 3er. Semestre de Bibliotecología, en la Facultad de Psicología-UNAM, en donde hacía la relación de las tesis que ingresaban a la biblioteca, posteriormente me tocó apoyar con la consulta de las primeras bases de datos, que en ese entonces eran en disco compacto, en un principio era el técnico académico quién hacia el rastreo de la información, con el tiempo fueron los propios usuarios los que hacían dichas búsquedas, a quienes previamente se les daba una explicación de como funcionaban dichas bases de datos.

En mi vida laboral, si bien teníamos computadoras, las usábamos más como máquinas de escribir, si bien en 1997 la DGB nos apoyo con la creación de nuestra base de datos de partituras, llamada Euterpe, fue hasta 1998 que contamos con el equipo y el software para comenzar a catalogar desde nuestra dependencia nuestro acervo de partituras, eso sí, tuvimos que estarnos turnando porque no teníamos suficientes licencias para trabajar todos al mismo tiempo.

En 1999 me tocó vivir el paro estudiantil que mantuvo cerrada a la UNAM hasta febrero de 2000, para cuando regresamos a nuestras labores, creo yo, hubo un cambio fuerte, porque se comenzó a usar más el internet para nuestra labor como catalogadores, y en mi caso, también para la selección y adquisición de soportes documentales.

La diferencia entre aquel cierre de la UNAM a esta cuarentena es abismal, en aquel entonces era todo un rollo organizarnos y trabajar, prácticamente estuve sólo a la espera de que regresáramos a laborar. El día de hoy, desde el primer día he estado enviando información a los diferentes grupos de Facebook donde mes doy a conocer la BiDi, así como otras bibliotecas digitales de acceso libre; y he mantenido constante comunicación con mis colegas del trabajo para pasarles datos de cursos, talleres o foros que pudieran ser de su interés, para estar así preparados para el regreso. Definitivamente es una etapa totalmente diferente a cuando fue el paro estudiantil de 1999-2000.

Y como diría mi abuela materna, que en paz descanse, "Y lo que falta..."




jueves, 10 de mayo de 2018

Wordpress

"Actualmente, WordPress es el CMS más utilizado. Sus puntos fuertes son conocidos: instalación rápida, interfaz de administración fácil de usar, se adapta a cualquier tipo de contenido (blog, web corporativa, comercio electrónico, expedientes, etc.). Cada sitio creado con WordPress utiliza un tema: crear o personalizar un tema le permitirá administrar la visualización de su sitio web: diseño, ergonomía y la apariencia de todo el contenido." (AUBRY, 2015)





Libro Consultado:


Aubry, C. (2015). WordPress: Diseño y personalización de temas. Barcelona España; ENI Ediciones. Recuperado el 10 de mayo de 2018. http://www.eni-training.com.pbidi.unam.mx:8080/client_net/bncourse.aspx

Grupo de Preservación Digital


El Grupo de Preservación Digital (GPD) es un grupo multisciplinario e interinstitucional que busca promover la investigación, experimentación y formación de recursos en torno a la problemática de la preservación digital, en particular de materiales digitales patrimoniales 

En este viseo verán un trabajo presentado por una de las integrantes de este grupo:

La preservación digital: Un reto pendiente para el INAH
Ponente Jo Ana Mofin


Si deseas más información de este grupo,  consulta el siguiente enlace:



O síguelos en twitter


X ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS


"Memoria Histórica y Patrimonio Documental y Bibliográfico: su organización y preservación para impulsar el desarrollo de pueblos y naciones" 
La paz, Bolivia. 17 al 21 de septiembre de 2018
Fechas importantes:

v  Inicio de registro de ponencias, informes institucionales y carteles: Marzo
v  Limite de registro de ponencias e informes: 30 de julio
v  Limite de registro de carteles: 30 de julio
v  Registro de asistentes: a partir del 30 de marzo

Para más información consultar el siguiente enlace 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Entre libros, partituras y...



Bueno, después de haber dejado pasar siglos sin escribir, retomo este ejercicio. Claro está que no se trata de textos llenos de mil y una referencias; como bien lo dice el título de mi blog, lo manejaré de forma informal.

En fin, el 19 de mayo de 2009 escribí una entrada titulada “¿Y cómo fue que…?”, en la cual contaba cómo fue que terminé estudiando la licenciatura en Bibliotecología. Si bien lo que más aprendí fue a catalogar y clasificar libros, jamás en la vida me imaginé terminar trabajando en una biblioteca tan especializada como la Biblioteca Cuicamatini de la Facultad de Música.

Mi llegada a esta dependencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue, por así decirlo, un conjunto de casualidades. Pero por una cosa u otra, y sin estarlo buscando, me llegó un recado.

Resulta que, casualmente, dos de mis compañeros de carrera estaban realizando una investigación sobre bibliotecas especializadas; sí, la de la Escuela Nacional de Música, hoy Facultad de Música. Ellos me preguntaron si conocía a una profesora que me había enviado un mensaje. Si mi memoria no me falla, decía algo así:


“Consuelo, está libre una plaza de Técnico Académico. Me interesa que tú la ocupes, por favor repórtate”.

Yo ya estaba en el último semestre de la carrera y no tenía idea de qué iba a hacer al terminar. En ese momento prefería no pensar demasiado, porque en verdad lo único que deseaba era salir, si no con un promedio de 10, al menos con uno que me dejara satisfecha.

Y pues ahí voy a dar: una biblioteca aparentemente con acervos comunes —libros, tesis, revistas…—
oh, oh… partituras.




Afortunadamente, durante la licenciatura tuve la fortuna de contar con un profesor que nos decía: recuerden que todo es factible de catalogarse; todo documento es susceptible de registrarse y documentarse. Esa frase se me quedó muy grabada.

Actualmente tengo 23 años trabajando en esta dependencia, y las cosas han ido avanzando. Contamos con dos bases de datos de partituras: Euterpe y Música Mexicana. La cantidad de información que manejamos… ¡uff! Nunca imaginé que fuera tanta. Tenemos aproximadamente 19 mil títulos en partituras. Ha sido un camino largo, lleno de aprendizajes, sobre todo para entender y manejar las particularidades de este tipo de material.

Llámeme loca, pero a veces me toca trabajar con materiales cuyos índices o tablas de contenido son enormes. Y aun así, como le decía a una amiga, esto es como buscar el cofre del pirata. La adrenalina que provoca rastrear el dato del compositor, verificar si existe información adicional, afinar las palabras clave para una mejor recuperación en la base de datos, etcétera… no tiene comparación.

Pero lo más satisfactorio para mí es ver la cara de gusto de alguna persona usuaria cuando logra dar con el título que necesitaba. En esos momentos es cuando me digo: valió la pena todo el tiempo dedicado.

Creo firmemente que la mejor manera de demostrar que la “chamba” se ha hecho bien no es quién lleve la organización del acervo, sino que este se mantenga recuperable. Que esté quien esté, el material pueda localizarse. Bueno, tampoco crean que hacemos milagros: siempre existe el riesgo de que algo no se acomode en su lugar, esté prestado o que alguien, intencionalmente, lo coloque donde solo esa persona sabe encontrarlo. Esas son variables que no siempre se pueden controlar.

Y ahora vienen retos nuevos. Después de tantos años trabajando con dos bases de datos, se nos propone que, sin importar si el compositor es extranjero o mexicano, todo se concentre en una sola base de datos, que además integrará acervos de otras bibliotecas pertenecientes a la UNAM. Pero eso no es todo: ya no se trabajará con las reglas que conocíamos. La innovación nos alcanzó y ahora toca usar RDA, una nueva normativa que implica ser mucho más específicos en la descripción del material. Y, para rematar, nuestra base de datos será tomada como modelo… valga la “rebuznancia”.

Quien diga que la bibliotecología —y sobre todo la catalogación— es aburrida, es porque no sabe lo que es bueno. Tiene su chiste: se necesita paciencia, ganas de aprender y, sobre todo, mente abierta.

También he tenido la fortuna de contar con el apoyo de chicos y chicas de servicio social del área de música. Esa es otra experiencia sumamente enriquecedora: convivir con jóvenes con actitud de aprendizaje, verlos sorprenderse por cosas que una ya da por sentadas, ayuda a mirar el trabajo con ojos nuevos.

En conclusión, me encanta mi trabajo. Próximamente les contaré con qué otros materiales he aprendido a trabajar. No sé si podría considerarme trabajólica; yo digo que no, porque procuro tener vida social. Pero de que me encanta ver cómo se van acomodando las cosas, cómo se facilita el acceso al material, o recordar cuando nos tocó organizar una serie de cajas de donación que estaban en fondo reservado… de eso no tengo duda.



Pero ocmo dijo la Nana Goya: Eso, es otra historia, y ya se las ontare, en otra ocasión, que no haya necesidad de desvelarme tanto.

Dulces sueños.


Amadis Cello