Anécdotas de una bibliotecologa empedernida
Un blog donde caben tanto las historias de una bibliotecóloga como los recuerdos, las lecturas, la música, las personas, las cotidianidades y esas cosas que de pronto nos hacen mirar hacia atrás.
sábado, 15 de agosto de 2026
El día de descanso que terminó en media jornada laboral
domingo, 9 de agosto de 2026
Donde hubo fuego, cenizas quedan… y donde hubo blog, también quedan historias
Y yo agregarìa: "No hay peor lucha que la que no se hace".
Sí. Así empezó todo.
Un recorrido por mis propios recuerdos
Fíjense que me está gustando este recorrido por mi blog.
Un blog que, sin querer, habla de mí
Como fue el caso de “mi primer video”.
¡Puff!
Vamos por otro intento
Así que aquí vamos por otro intento más.
En una de esas publico cada ocho días.
Y habrá veces, por qué no, que deje en paz al blog.
Pero solo el tiempo lo dirá.
Otro tema controversial… pero de eso ya platicaremos en otra ocasión.
Y cerraré este post diciendo:
“¡A darle, que es mole de olla!”
martes, 13 de enero de 2026
Segundo intento
miércoles, 1 de junio de 2022
Como han pasado los años
Era un 15 de enero de 2008 cuando por una extraña razón me dió por darme de alta en un blogspot, sólo por el puro placer de conocer como funcionaba, escribiendo sin rumbo fijo ni dirección, navego y cruzo los ríos y mares... ah no, eso ya es canción.
En fin, realmente no tenía claro que quería escribir, simplemente era curiosidad, empece tonteando aquí y alla, tan es así que sólo subí un vídeo de algo que me gusto escuchar y que a la fecha es de mis gustos culposos, tan así el no saber que escribir, como ahora mismo pasa, de hecho me anime a poner estas pocas líneas porque ya tiene un rato que ando con la tentación de escribir algo, narrarles, con todo y mi mala redacción, que ha pasado todo este tiempo, porque... de que han pasado cosas, claro que han pasado y no se diga estos dos últmos años que a todos nos ha cambiado la perspectiva de lo que es vivir, bueno, que pensandolo bien, en lo personal desde el momento mismo que tome varias decisiones que de una forma u otra cambiaron esa zona de confort que da la rutina.
En fin, ya me dare tiempo para seguri contando a este espacio donde nunca se sabe quien puede estar leyendo estas líneas, me despido porque ya me quedó solita en la chamba.
Cuidense, y por aquí nos seguimos viendo...
Amadis Cello
sábado, 1 de agosto de 2020
Una Tecnobiografía
Yo soy de la Generación X, así que me ha tocado vivir tanto la era analógica a la digital, mi primer encuentro que tenga memoria fue en mi época de estudiante de la licenciatura, en la clase, de la cual no recuerdo ahora su nombre, pero era referente a las computadoras en el ámbito bibliotecológico, ya estaba por arrancarse LIBRUNAM, y nosotros teníamos que ir a otra dependencia a trabajar con nuestros diskette programas que funcionaban para “organizar” un acervo.
Trabajar ya en una computadora fue en mi 3er. Semestre de Bibliotecología, en la Facultad de Psicología-UNAM, en donde hacía la relación de las tesis que ingresaban a la biblioteca, posteriormente me tocó apoyar con la consulta de las primeras bases de datos, que en ese entonces eran en disco compacto, en un principio era el técnico académico quién hacia el rastreo de la información, con el tiempo fueron los propios usuarios los que hacían dichas búsquedas, a quienes previamente se les daba una explicación de como funcionaban dichas bases de datos.
En mi vida laboral, si bien teníamos computadoras, las usábamos más como máquinas de escribir, si bien en 1997 la DGB nos apoyo con la creación de nuestra base de datos de partituras, llamada Euterpe, fue hasta 1998 que contamos con el equipo y el software para comenzar a catalogar desde nuestra dependencia nuestro acervo de partituras, eso sí, tuvimos que estarnos turnando porque no teníamos suficientes licencias para trabajar todos al mismo tiempo.
En 1999 me tocó vivir el paro estudiantil que mantuvo cerrada a la UNAM hasta febrero de 2000, para cuando regresamos a nuestras labores, creo yo, hubo un cambio fuerte, porque se comenzó a usar más el internet para nuestra labor como catalogadores, y en mi caso, también para la selección y adquisición de soportes documentales.
La diferencia entre aquel cierre de la UNAM a esta
cuarentena es abismal, en aquel entonces era todo un rollo organizarnos y
trabajar, prácticamente estuve sólo a la espera de que regresáramos a laborar.
El día de hoy, desde el primer día he estado enviando información a los
diferentes grupos de Facebook donde mes doy a conocer la BiDi, así como otras
bibliotecas digitales de acceso libre; y he mantenido constante comunicación
con mis colegas del trabajo para pasarles datos de cursos, talleres o foros que
pudieran ser de su interés, para estar así preparados para el regreso.
Definitivamente es una etapa totalmente diferente a cuando fue el paro
estudiantil de 1999-2000.
Y como diría mi abuela materna, que en paz descanse, "Y lo que falta..."







